jueves, 9 de enero de 2014

... cambio de chip

Cada día puede ser maravilloso, sólo tenemos que proponérnoslo. Levantarnos con una sonrisa, mantenerla durante todo el día, disfrutar del sol, charlar con la gente, y pensar sólo en la enorme suerte que tienes de estar aquí y de tener a grandes personas a tu alrededor. Cosas pequeñas y cotidianas que muchas veces dejamos pasar sin darles la importancia que tienen porque nos centramos en las cosas que no la tienen. 

Como dice un proverbio chino "Si el problema tiene solución ¿por qué te preocupas?, y si no la tiene ¿por qué te preocupas?". Esta mañana me he levantado de manera diferente, y esta frase ha venido a mi cabeza como expresión literal de mi nuevo estado anímico. He pasado unas semanas bastante grises, en todos los aspectos, pero hoy algo ha cambiado, no sé porqué y no me importa no saberlo. 

Ahora espero retomar mi normal filosofía de vida. 

Contenta. 

martes, 7 de enero de 2014

Nuevo año y...

7 días después del inicio del nuevo año, vuelvo a escribir aquí. Hoy me encuentro más serena y con la cabeza más fría para escribir sin dejarme llevar por mis sentimientos. 

Las Navidades son unas fiestas para pasarlas en familia y para volver a estar con gente que hace tiempo con la que no conversamos. Son días en que la alegría y el buen rollo parece que inundan todo a nuestro alrededor.... Pero terminan y vuelves a la realidad. 

Donde había problemas, los sigue habiendo. Donde había una persona a la que no aguantabas, sigue estando. Donde había decepción, ahora es mayor. Donde había una hipótesis, ahora hay una certeza. 

Como digo, escribo ahora porque ya estoy un poco más serena, porque a mi vuelta a la realidad he comprobado varias cosas. Una de ellas ha sido darme cuenta que hay quien desprecia todos mis gestos, ni siquiera en este ambiente de fingida felicidad absoluta. Otra, que hay problemas que seguirán permanentemente detrás de mí, por mucho que yo quiera tenerlos delante para poder afrontarlos. Pero lo mejor que me ha ocurrido nada más comenzar este año ha sido darme cuenta de la persona que tengo a mi lado, y me he dado cuenta de todo lo que hace por mi sin que yo misma me de cuenta. Me he dado cuenta que aunque parezca que mis historias no le importen, es solo lo que parece. Estos días ha tenido a bien aconsejarme sobre qué hacer con cada frente abierto, y sobre todo me ha hablado claro sobre mi posible responsabilidad. Alguien que me quiere con independencia de mis errores, y sobre todo por mi manera de solventarlos. Eso es lo mejor de este comienzo, y puestos a hacer balances de fin de año yo hago uno de inicio de nueva etapa. 


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Como una más

... o una menos, según se mire. 

No quisiera que sonara egoísta, aunque seguramente lo hará, pero es la verdad... después de tantos años, y de tantas horas escuchandote a ti, y de tantos momentos echando de menos el mismo apoyo por tu parte, pero perdonando tu ausencia... 

Después de todo, sólo soy digna de cuatro palabras. Esto es verdadera amistad y lo demás son tonterías. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Confirmando pensamientos

Esta mañana he podido confirmar un pensamiento que hacía semanas me rondaba la cabeza. Un pequeño gesto, omisivo en este caso, me ha hecho darme cuenta de que ese "quizás" se ha convertido en una certeza. 

Sí, y es que a veces no nos hacen falta palabras, ni grandes desprecios, ni discusiones, nada... a veces con un pequeño gesto lo decimos todo. Y a mi me lo han dicho. 

Y no puedo ocultar que me ha dolido, y mucho. En la entrada anterior escribía que me negaba a pensar que todo es un circo. Así actué, y sigo actuando, esto es básico y esencial para mí, aunque hoy me haya dado cuenta que hay personas que no son honestas. Sí... creí que los actos y palabras eran sinceras, pero ahora resulta que no era así. Puedo comprender que la situación se haya dado así, lo entiendo y seguramente yo actuaría de esta forma también. Aún así no puedo dejar de sentirme dolida y, en cierta parte, traicionada. Hacía tiempo que algo tan insignificante no me importaba tanto, y no me hacía tanto daño. 

No obstante, lo importante en este momento no es mi estado de ánimo, ni mis sentimientos. Debo y tengo que poner por encima los sentimientos de otra persona, y lo hago porque yo sí soy sincera, honesta y coherente con mis pensamientos, palabras y promesas. Y no me duele hacerlo, porque éste está por encima de aquél en mi vida. 

Nada más... hasta la próxima. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Un circo?

Pienso en las reglas convencionales, en lo que comúnmente llamamos "buenos modales", o reglas de convivencia o usos sociales. Y pienso también en toda la gente que se sirve de esos usos sociales para esconder falsedades e hipocresías. El circo es el argumento estrella que usan aquellos que justifican su actuación conveniente. La vida es un circo, todos reímos o lloramos de cara a la galería, dependiendo del momento de la función en la que nos encontremos. Y en este circo de la vida las normas sociales de buena educación se usan de verdad, o de mentira según nos apetezca o nos convenga, y llega un punto en que las usamos bien o mal "recíprocamente". 

Yo me resisto a pensar que estoy metida en ese circo. Me resisto a sospechar constantemente que el trato que recibo siempre tiene un doble sentido. Me resisto también a entrar en ese juego, a empezar a tratar a los que me rodean según la intención por la que creo que me tratan. Si yo misma empiezo a pensar que todo es un circo, no tardaré en convertirme en payasa, y todos mis valores y principios no servirán para nada. Prefiero seguir dentro del cascarón (según apreciaciones ajenas), y seguir creyendo en la honestidad de las personas hasta que me demuestren lo contrario. Prefiero seguir creyendo en las palabras y mi primero impresión, antes que en suposiciones o sospechas infundadas sobre dobles y ocultas intenciones. Así soy más feliz. Y de esto va la vida, de intentar vivirla lo más feliz que podamos o seamos capaces. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Reflexiones

Sí. Ya se que últimamente mi paso por este lugar tiene un carácter un poco negativo. Bueno, mejor dicho, un tanto reflexivo, taciturno, decepcionado. Y no me voy a disculpar ni justificar. Por que creo que toda persona tiene derecho a pensar sobre todos lo aspectos de su vida. 

Quizá en mi estado de ánimo esté influyendo la situación social general. No puedo asegurarlo ni desmentirlo, no lo se. Lo bueno o lo malo, es que mi estado de ánimo me ha permitido comentar ciertas cosas con personas cercanas, y he podido escuchar lo que opinan y sus consejos, que confío que son pensando en lo mejor para mí. Creo que me ha venido bien. Llevaba unas semanas sintiendo cosas pero sin contarlas, sin desahogarme. Dando vueltas a la cabeza sin saber cómo actuar, ni en qué dirección empezar a caminar. No suelo contar lo que me pasa, me cuesta mucho pedir que me escuchen. A veces es necesario, de eso me he dado cuenta en estos últimos días. 

Las palabras de las pocas personas a las que les he pedido opinión me han ayudado. Los consejos no solucionan los problemas, pero ayudan, al menos te hacen reflexionar, en muchas ocasiones te hacen ver que hay más opciones. 

He llegado a la conclusión de que quien quiere puede, y que por muy unidos que hayamos estado a alguien, puede llegar el día en que te des cuenta que quizá lo que pensabas que era amistad no era más que cariño, compañerismo y algo de interés. Me hicieron una pregunta que cambió mi forma de pensar anterior: ¿si te pasa algo muy alegre, o si tienes un problema muy grave... a quién llamarías primero? No tardé ni dos segundos en contestar. Y sólo pronuncié un nombre. Después de tantos años, y sólo puedo pronunciar un nombre. Por una parte me alegro, es evidente por qué. Pero por otra siento tristeza. Esa persona me dijo que sí, que es duro darse cuenta de esas cosas, pero no pasa nada. Es el miedo a aceptarlo lo que nos provoca esa tristeza. Eso no quiere decir que tengas que prescindir de todo lo demás, solo te hace ver con quién puedes contar de verdad. 

Y después de esa conversación lo veo claro. Siempre lo he dicho, las personas somos distintas unas a otras, y tenemos formas diferentes de ver todo lo que nos rodea. Por eso las relaciones (de todo tipo) son tan difíciles. Porque lo que para una es importante, para otra no lo es tanto. O porque se viven de diferente forma y con diferentes significado las relaciones. Y aunque eso, como decía, siempre lo he tenido presente, ahora más que nunca lo veo claro y empiezo a darme cuenta que mi pensamiento es acertado. 

Lo difícil ahora es tomar decisiones. 

Y a eso no te puede ayudar nadie. 

domingo, 17 de noviembre de 2013

Hoy hablamos de… matrimonio

Estos últimos días no hago más que oír a la gente hablar sobre el matrimonio en general. Y lo cierto es que, después de escuchar con atención, me he dado cuenta que la mayoría están bastante confundidos. Entiendo que la mayoría confunda conceptos y piensen que las leyes funcionan de otra forma muy distinta a la que en realidad hacen, porque la mayoría habla por experiencias de terceros, conocen sólo lo que les quieren contar o lo que se mal-informa en la televisión o la radio. El caso es que, tanta confusión me ha inspirado para escribir unas notas relativas al matrimonio y todo lo que gira en torno a él.

Una de las confusiones más comunes es la relativa a la forma del matrimonio. Cuando alguien se casa se le suele preguntar: "¿Y os casáis por lo civil o por la Iglesia?". Mucha gente cree que escoger por una u otra opción significa escoger entre un tipo de matrimonio y otro. Lo primero que debe aclararse es que el MATRIMONIO en nuestro país es ÚNICO, es decir, solo hay un tipo jurídico de matrimonio. Cosa distinta es la forma de celebración que cada pareja escoja, que puede ser forma ordinaria o forma religiosa. La ordinaria es el comúnmente conocido como "matrimonio por lo civil", y que puede celebrarse en el ayuntamiento, en el juzgado o si tienes suerte, en otro lugar. Las formas religiosas dependerán según la confesión de los contrayentes, pero en España la mayoría de matrimonios religiosos son canónicos, celebrados en la Iglesia, parroquia, catedral, ermita, etc., y oficiados por sacerdote.

La consecuencia directa del hecho de que el matrimonio sea único es que los trámites que se realizan con anterioridad a la celebración de la ceremonia son comunes a todas las parejas que deseen casarse, con independencia de la forma de celebración. También son comunes los requisitos que deben reunir los contrayentes para poder realizar el acto del matrimonio (relativos a la capacidad, consentimiento y forma). Igualmente son comunes los efectos que produce el matrimonio, así como los efectos y forma de disolución del mismo.

Cosa distinta es que, cara a la institución religiosa que en cada caso acoja la celebración del matrimonio, deban cumplir los contrayentes otro tipo de requisitos. Un ejemplo es, en el caso del matrimonio canónico, la exigencia del certificado del cursillo prematrimonial. Pero estos requisitos no tienen efectos civiles, sino que se trata únicamente de exigencias espirituales o religiosas.
Otra confusión muy común es pensar que solo cabe la nulidad canónica (cuando un matrimonio se ha celebrado en forma religiosa), pero no cabe la nulidad civil. Además, las personas suelen pensar que es inútil o ineficaz la nulidad civil teniendo la posibilidad del divorcio. Es preciso desmitificar estas dos ideas:

En primer lugar, todos conocemos la nulidad eclesiástica de matrimonios canónicos gracias a la repercusión que algunos casos han tenido en los medios de comunicación. No obstante, la nulidad civil es menos conocida, pero no por ello menos importante. La razón de ser de esta forma de disolución del matrimonio es, esencialmente, el error en la formación del consentimiento matrimonial. Es decir, es una opción bastante restringida, pues queda abierta tan solo para casos en los que una persona ha contraído matrimonio con otra basando su consentimiento en características o circunstancias que han sido erróneas, siempre que esas características o circunstancias hayan sido imprescindibles para tomar la decisión de contraer matrimonio. Y esto con independencia de que la forma de matrimonio haya sido civil o religiosa, porque puede ocurrir que no se obtenga la nulidad eclesiástica pero si pueda obtenerse la civil. En todo lo concerniente al matrimonio tenemos que tener muy claro que una cosa son los efectos que produce el matrimonio y si disolución cara a la sociedad en general, y otra cosa, los efectos que pueda desplegar frente a la comunidad religiosa.

La otra idea equivocada sobre la nulidad civil es la creencia de su inutilidad puesto que disponemos en nuestro sistema jurídico del divorcio. Lo cierto es que ambas son formas de disolución del vínculo matrimonial, pero tienen efectos y requisitos distintos. El divorcio no requiere la alegación de motivo alguno, el simple hecho de ausencia de voluntad de convivencia conyugal es suficiente. Sin embargo la nulidad sólo puede otorgarse cuando se cumplan determinados motivos, que como antes he dicho, hacen referencia al error en las cualidades de la otra persona. Respecto a los efectos de nulidad y divorcio, hay algunos comunes y otros que solo desplegará la nulidad. Entre los efectos comunes se encuentra la disolución y liquidación del régimen económico matrimonial, lo que comúnmente se conoce como el reparto de los bienes de la pareja. Dos efectos importantísimos suponen una gran diferencia entre nulidad y divorcio: mientras que el divorcio únicamente declara la cesación del vínculo matrimonial (es decir, dos personas se casaron y ahora ya no están juntos), la nulidad implica la declaración de que lo que aparentemente era un matrimonio en realidad nunca lo fue (se borra de todos los registros, es decir, estas dos personas nunca estuvieron casadas). El segundo efecto, ligadísimo al anterior, es lo relativo a la famosa, discutida e incluso odiada "pensión compensatoria", así como a una eventual pensión de viudedad. Vayamos por partes: respecto a la pensión compensatoria, consiste en una percepción de cierta cantidad de dinero a favor del cónyuge que, tras la separación o divorcio, queda en una situación de desequilibrio económico. La nulidad impide que nazca este derecho a pensión compensatoria, porque, como se ha dicho, la nulidad supone la inexistencia de matrimonio alguno desde un inicio, y si la pensión compensatoria nace de una situación de desequilibrio tras la ruptura matrimonial, si no hay matrimonio no hay desequilibrio. Respecto a la pensión de viudedad, muchas personas desconocen que, aunque estén divorciados del fallecido, tienen derecho a una pensión por el tiempo que han permanecido casados. Una vez más, la diferencia entre divorcio y nulidad influye de la misma manera que en el caso de la pensión compensatoria: la pensión de viudedad trae su causa de un vínculo matrimonial (aunque se haya roto), no puede surgir respecto de dos personas de las que se ha declarado la inexistencia total de dicho vínculo.

Podría seguir hablando sobre confusiones comunes y generales en torno al matrimonio y todo lo que le rodea, pero no terminaría de escribir en una semana. La conclusión que saco de todo ello es que creo que es muy necesaria un asesoramiento jurídico antes de contraer matrimonio, porque las personas que deciden casarse, en muchas ocasiones, tienen ideas preconcebidas sobre lo que pasará a partir de ese momento, y no saben que, con el debido asesoramiento, pueden evitar, modificar o prevenir muchos de los asuntos que creen que vendrán en el futuro.



Con la reforma del Registro Civil y la Ley de jurisdicción voluntaria ese asesoramiento lo darán, con toda seguridad, los notarios, por lo que las/los abogadas/os tendremos mucho menos trabajo, tanto antes como después del matrimonio.